Las mejores infusiones para tratar distintos problemas digestivos

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Excesos, comida indigesta o de poca calidad, comer deprisa, el estrés… Todos estos factores pueden acabar haciendo que suframos problemas relacionados con la digestión.

Por suerte, la medicina natural puede ayudarnos en estas ocasiones. Existen multitud de infusiones que pueden ayudarnos a tratar problemas como la pesadez, la sensación de hinchazón, los gases, la acidez y, en definitiva, todas esas molestias relacionadas con una mala digestión.

Jengibre: contra la pesadez y las náuseas

El jengibre y las distintas formas de tomarlo son un clásico cuando hablamos de infusiones para mejorar problemas relacionados con la digestión.

Los principales componentes bioactivos del jengibre son el shogaol y el gingerol, ricos en elementos antioxidantes que ayudan a reducir procesos inflamatorios relacionados con enfermedades del tracto digestivo. (1)

Según un estudio publicado por el World Journal Gastroenterology, los componentes del jengibre ayudarían a un vaciado del sistema digestivo más rápido y eficiente, ayudando de este modo a reducir la sensación de hinchazón (2).

Por otro lado, a menudo se recomienda la infusión de jengibre para las náuseas relacionadas con el mareo, las quimioterapia o incluso el embarazo. En este último caso es conveniente vigilar las dosis, así que consulta con tu médico antes de usarla.

Hinojo: para la acidez

El hinojo es un buen aliado para tratar problemas digestivos comunes como las indigestiones y la acidez. También tiene una larga historia de uso como carminativo. (4)

La Comisión E, un grupo de expertos creado por el Ministerio de Salud Alemán que analizó la eficacia de multitud de plantas tradicionalmente consideradas como medicinales, lo catalogó como un remedio eficaz para el tratamiento de la dispepsia y las flatulencias. Además, su aceite es un buen estimulante de la motilidad gastrointestinal. (3)

El hinojo puede tomarse en forma de infusión o consumir su bulbo. Este es rico en fibra, por lo que es un buen alimento para tratar y prevenir el estreñimiento.

Rooibos: para los cólicos infantiles

La medicina tradicional sudafricana recomienda la infusión del rooibos para tratar los cólicos infantiles.

Estos beneficios serían debidos a las propiedades antiespasmódicas del rooibos.

Esta infusión no contiene nada de cafeína, es baja en taninos y es la única fuente conocida de aspalatina, un potente antioxidante.

Menta: para la irritación de estómago

El mentol y la mentona son dos compuestos orgánicos presentes en la menta con propiedades antiinflamatorias. Gracias a ellos, la infusión de menta puede a ayudar a aliviar molestias relacionadas con la irritación del estómago. (5)

La menta también es bien conocida por sus propiedades antivirales y antimicrobianas, así que resulta un buen remedio si tus molestias están relacionadas con intoxicaciones alimentarias leves.

Existe un estudio muy interesante de la Universidad de Adelaida, en Australia, que analizó las propiedades de la menta para tratar el síndrome de colon irritable. Según este, la infusión sería efectiva para reducir la inflamación y aliviar en el tracto gastrointestinal. (6)

Manzanilla: calmante de los dolores abdominales

La manzanilla es famosa por sus propiedades sedantes y calmantes. Su infusión es excelente para tratar los gases y los dolores abdominales relacionados con ellos.

Un estudio analizó sus efectos sobre los problemas generados por la enfermedad del síndrome del intestino irritable y descubrió que sus componentes ayudan a calmar los músculos intestinales y estomacales. Los investigadores también encontraron que la manzanilla puede ayudar a combatir los efectos de la lactosa que causan hinchazón (4).

La manzanilla es un excelente remedio para aliviar la acidez y el reflujo estomacal, ya que inhibe la producción de pepsina, una enzima digestiva vinculada al reflujo ácido. El problema surge cuando se produce demasiada pepsina y llega al esófago. La manzanilla ayuda a controlar esta enzima digestiva y los efectos perniciosos de su exceso. (10)

La manzanilla es un excelente remedio para aliviar la acidez y el reflujo estomacal. Se cree que la manzanilla es útil para relajar los músculos y aliviar los espasmos relacionados con varios desórdenes gastrointestinales. (7)

También es efectiva para tratar los cólicos en niños.

Diente de león: contra los cólicos

A partir de las pequeñas flores amarillas de esta planta es posible obtener una infusión muy eficaz para tratar los cólicos.. 

Además, estudios como el del Departamento de Endocrinología y Medicina Interna del Hospital Universitario de Aarhus, en Dinamarca, muestran como su consumo aumenta la producción de jugos gástricos como la bilis, ayudando al cuerpo a descomponer los alimentos de manera más eficiente. Los estudios también muestran que ayuda al cuerpo a digerir los carbohidratos complejos de manera más eficiente y mejora la aceptación de la insulina (13).

Senna alexandrina: remedio para el estreñimiento

Una infusión menos conocida pero con efectos laxantes muy potentes es la Senna (Cassia angustifolia). El té contiene senósidos, unos compuestos que favorecen el peristaltismo y estimulan las deposiciones.

Aunque es muy efectiva, no conviene abusar. Su uso prolongado se ha relacionado con efectos secundarios como dependencia y molestias abdominales.

Melisa: para parar los gases

El limoncillo o melisa (Melissa officinalis) produce una infusión deliciosa, con un suave aroma a limón, y muy efectiva para mejorar la sensación de hinchazón y las flatulencias.

La melisa es una hierba procedente de la región del Mediterráneo y se usa ampliamente en la medicina tradicional para tratar molestias relacionadas con la digestión y también como relajante e inductor del sueño. (14)

Soluciona tus problemas digestivos con una infusión

Una taza de la infusión adecuada puede solucionar una gran cantidad de dolencias digestivas. 

Las infusiones no solamente funcionan, sino que, además, son deliciosas y sanas. Pueden ser tu primer recurso para aliviar una situación puntual de dolores de estómago, gases o náuseas.

Sin embargo, si los problemas son recurrentes o persisten, valora seriamente la necesidad de acudir a tu médico. Estas molestias pueden ser síntomas de un problema subyacente, como una intolerancia alimenticia o una enfermedad.

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