¿Qué levante la mano quién no haya tomado papaya una vez por lo menos esta semana? ¿O Cada vez es más habitual encontrar en los mercados papaya fresca, ya que es uno de los considerados “super alimentos” tan de moda últimamente.

Sus beneficios sobre el organismo son tales que en algunos lugares de América del Sur lo conocen como el árbol de la buena salud, ya que para ellos la papaya es un alimento medicina capaz de curar casi todas las enfermedades.
Además de facilitar la digestión, la papaya calma el dolor e inflamación del estómago, la diarrea, el estreñimiento, y elimina los parásitos que se instalan en el intestino. Su consumo está recomendado tanto para hipertensos como para quienes padecen anemia o reuma y enfermos de vesícula.

Se la considera un alimento con propiedades digestivas debido a uno de sus componentes estrella: la papaína. La papaína es una enzima proteolítica, es decir, con capacidad de descomponer las proteínas de los alimentos y neutralizar los ácidos gástricos. A la acción de la papaína se une la de la carpaína, una enzima hidrolas alcaloide presente en la papaya que actúa sobre el líquido biliar.

Estas dos enzimas del tipo proteasas e hidrolasas como la papaína, la carpaína y las vitaminas A + C,  forman un conjunto natural de ingredientes estrella de un gran valor cosmético gracias a que provocan la ruptura de múltiples enlaces en las proteínas, disolviendo y eliminando las células muertas de la superficie de la piel, con lo que logramos que se vea más suave, fresca y luminosa, sin contar sus propiedades antiinflamatorias.


Rica en muchos componentes saludables, la papaya es uno de los grandes aliados de nuestra piel, tanto si la tomamos como alimento en nutrición interna, como por vía externa (mascarilla y/o cremas). Veamos:
Su aporte en papaína y vitamina A ayuda a eliminar las células muertas de la piel además de descomponer aquellas proteínas inactivas. Al ser baja en sodio, es perfecta también al retener poca agua y favorecer así a la hidratación.

Contiene más carotenoides que otras frutas como la manzana o la chirimoya, importantes para mantener el bronceado e incluso activarlo una vez que salen los primeros rayos de sol.

Aplicada sobre la cara, combate afecciones como espinillas o acné, aportando un mayor brillo y luminosidad a la piel. También es perfecta para talones agrietados.

Sirve de exfoliante natural así como de crema anti-aging para el rostro.

Un poco de pulpa de papaya mezclado con sal gorda puede ser perfecto como exfoliante enzimático, que además de eliminar células muertas, estimula la producción de colágeno y atenúa las líneas de expresión, purifica y limpia los poros en profundidad, erradica las manchas faciales y favorece la proliferación celular de todos los tejidos de la piel, con acción antiinflamatoria que a su vez suaviza y cicatriza.

Su uso de empleo es muy sencillo: Se limpia bien la zona del cuello y el rostro, para aplicar después una fina capa del preparado con los dedos, dejando actuar entre tres y cuatro minutos. A continuación, se retira con un poco de agua y gracias a la sal, ayudaremos a eliminar los restos de células muertas de la piel. Todo ello debe realizarse una vez por semana. (Sobre todo ahora casi en verano. Ya que se debe usarse protección solar SPF50 durante todo del verano para proteger la piel del sol y evitar el contacto con los ojos y las membranas mucosas).

Otra opción puede consistir en aplicarse una mascarilla casera a base de pulpa de papaya recién machacada (con un tenedor por ejemplo), y diluida con un poquito de nata (ácido láctico) y/ si además queremos un efecto exfoliante todavía más intenso, podemos utilizar algunas semillas de chía pasadas por el mortero. Se deja la mezcla durante diez minutos en la cara y se lava con agua fría. Para pieles muy secas, en lugar de nata, podemos sustituir por aguacate o aceite de coco u oliva.
Espero que estos consejos os sean de utilidad
Besos desde mi blog!

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