¿Se pueden aumentar las defensas en inverno mediante un estilo de vida saludable y una alimentación adecuada? ¡Por supuesto que sí!


Si cuidamos nuestra dieta (!ojo! dieta no significa adelgazar) diaria, introduciendo alimentos naturales y funcionales (o súper alimentos) que ayuden a fortalecer nuestro sistema inmunológico, tendremos una batalla ganada para prevenir infecciones respiratorias, resfriados y otros problemas típicos del invierno.
Para ello, en vuestra lista de la compra semanal no os olvidéis de incluir:


Frutos cítricos: proporcionan vitamina C y elementos fitoquímicos (flavonoides) y antioxidantes. Naranjas, limones y kiwis son muy buenas fuentes naturales de vitamina C.

Antioxidantes: Las frutas y verduras (escoged las de temporada) son ricas en flavonoides, vitaminas A, C y E.  Los frutos secos son ricos en selenio y zinc. Todos ellos ayudan a neutralizar los radicales libres generados por el estrés, el tabaco, la contaminación, las infecciones, etcétera.

Cereales integrales y/o levadura de cerveza: Ambos ricos en vitaminas del grupo B: La riboflavina (vitamina B2) y la cobalamina (vitamina B12) son necesarias por su efecto regulador inmunitario. El ácido fólico y la vitamina B6 están relacionados con la producción de leucocitos, linfocitos y anticuerpos. Un déficit de ácido pantoténico (vitamina B5) causa inhibición de anticuerpos y síntesis de inmunoglobulinas.

Aminoácidos o proteínas: Los anticuerpos (que son los que luchan contra los agentes patógenos, virus, etc..) están formados por proteínas. No solamente se pueden obtener a través del consumo de carne y derivados. Los vegetales, cereales y legumbres son buenas fuentes de aminoácidos esenciales, por lo que es necesario incluir estos últimos en la dieta diaria. Leche, queso y demás derivados lácteos también son una buena fuente de proteínas.

Probióticos y enzimas: Yogur, kéfir, miso, etc. son algunos de los probióticos naturales (sin necesidad de ninguna marca comercial en especial) que ayudan a regular los desequilibrios en la flora bacteriana (relacionados con una inmunidad deficiente), aunque en casos particulares, se puede recurrir a los probióticos envasados.

Hongos japoneses como Shiitake (Lentinus edodes), utilizado en Japón como estimulador del sistema inmunológico y también para el tratamiento de la fatiga crónica, o Reishi (Ganderma lucidum), considerado un adaptógeno, ya que ayuda al organismo a sobreponerse a situaciones de desgaste físico o mental, estrés…

Oligoelementos: El sésamo, tahín (puré de sésamo), frutos secos o el germen de trigo son buenas unas buenas fuentes de oligoelementos. Hierro, magnesio, cobre, zinc y selenio son algunos de los necesarios para la correcta actividad de los anticuerpos.

Además, de una correcta alimentación, es conveniente llevar un estilo de vida saludable en el que se incluya ejercicio físico habitualmente, (andar, ir en bicicleta, correr, nadar o bailar pueden ser ideales), así como tener una actitud positiva durante el día a día.

El estrés, ansiedad, nerviosismo, insomnio o agotamiento físico no ayudan en absoluto. Por eso y para cuando quizá necesitemos un complemento que nos ayude a sobrellevar los contratiempos y a reforzar nuestro sistema inmunitario, podemos recurrir a algún complemento nutricional o superalimento, que combine todas las propiedades arriba indicadas.

La combinación de todos ellos en una sola preparación potencia sus propiedades antibacterianas, antivíricas y antiinflamatorias, además de ser poderosos estimuladores del sistema inmunológico.

¿Y vosotros? ¿Habéis comenzado el mes de diciembre con un resfriado? ¿Soléis tomar habitualmente algunos de los alimentos de esta lista? ¿Conocíais las propiedades de los hongos japoneses? Estaré encantada de leer vuestros comentarios!!!

Besos desde mi blog!!!

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