El té rojo o té de Puehr proviene de la misma hoja que el té verde (camelia sensis) pero sus hojas se someten a una fermentación especial que las hace más resistentes y les confiere propiedades curativas.

Durante siglos, fue patrimonio exclusivo de los emperadores chinos, que tenían el privilegio de tomar este brebaje rojizo oscuro (algo insípido) como signo de su poder y para preservar su salud.

Pero los tiempos cambian y el té rojo desde hace unos años es alabado y utilizado en todo el mundo debido a sus múltiples propiedades, incluso la de perder peso, habiéndose probado sus virtudes mediante estudios científicos.

Suele utilizarse en programas detox, para adelgazar y hasta para mejorar problemas en la piel. Los beneficios de esta bebida, casi maravillosa, son muchos y destacados:

  • Desintoxica y depura.
  • Elimina el sobrepeso, fundamentalmente el producido por una mala alimentación
  • Favorece la digestión de comidas ricas en grasa.
  • Disminuye los niveles de grasa es sangre.
  • Disminuye triglicéridos y ácido úrico hasta en un 66%
  • Disminuye los niveles de colesterol en sangre.
  • Desintoxica y activa el metabolismo hepático.
  • Contribuye a proteger el hígado y el bazo
  • Beneficioso en la prevención del cáncer
  • Tiene propiedades diuréticas
  • Preserva de infecciones y posee efecto bacteriostático.
  • Refuerza nuestro sistema inmunológico
  • Aumenta la circulación sanguínea en el cerebro, y contribuye a mejorar la atención mental
  • Contribuye también a eliminar la fatiga
  • Cura del mal humor y de pequeñas depresiones
  • Ayuda a regular el tránsito intestinal
  • Activa la producción de enzimas purificadoras
  • Aumenta la resistencia a la formación de parásitos intestinales
  • Ayuda a bloquear el crecimiento de las bacterias de la caries

Tee Frucht – tea fruit 07

Hoy día es muy conocida esta bebida porque se la denomina “devoradora de grasas”, y es llamada así ya que acelera el metabolismo del hígado y ayuda a reducir el nivel de  grasas y el colesterol en el organismo, (pero de ahí a certificar que “devora grasas” pues va a ser que NO.

No tiene ninguna sustancia negativa para el organismo, y al ser una bebida muy baja en ácidos tánicos, las personas con el estómago delicado la pueden beber sin problemas.

Eso sí, de ninguna manera se debe endulzar el té con azúcar (ni blanco ni moreno ni miel), ya que todos ellos son ricos en glucosa (y por ello inmediatamente se convierte en grasa). Puede endulzarse con estevia natural o bien con sirope de savia (Es muy recomendada la desintoxicación con Sirope de Savia y té rojo en curas depurativas). Pero la mejor manera de tomar el té rojo, es solo.

Precisamente por su fermentación, contiene muchísima menos cafeína que una taza de café (trazas) y la cafeína del té no suele poner tan nervioso como la del café. Una taza de té es ocho veces menos excitante que una de café.

A media mañana o media tarde, son buenas horas para tomar un té rojo, haciendo un break en nuestros quehaceres diarios, de la misma manera que después de comer, un té rojo nos ayudará con la digestión y absorción de la misma. A mí por ejemplo me gusta con un chorrito de limón. ¿Y vosotros? ¿Habéis tomado alguna vez té rojo? ¿Cómo? Estaré encantada de leer vuestros comentarios!

Besos desde mi blog.

También podéis seguirme a través de facebook

Share