Cuando hablamos de hacer ejercicio, siempre tenemos una idea positiva sobre el deporte. Y es así. Siempre y cuando la práctica del mismo se realice correctamente.

Running, un deporte de moda

¿Cuántos de vosotros no ha comenzado a practicar algún tipo de actividad física o deporte? Realmente es evidente que no es una moda pasajera. Hacer ejercicio es saludable, pero… ¿Conocéis cuáles pueden ser sus contras? ¿O acaso no existen?

Los principales beneficios del deporte evidenciados científicamente son: el control del peso corporal y la disminución de la grasa, el aumento de la fuerza muscular, la mejora de la flexibilidad y la densidad ósea, la mejora de la ventilación pulmonar y el consumo de oxígeno, la disminución de la frecuencia cardiaca, etc.


A ello se le une también la mejora de la imagen corporal y la autoestima y la disminución del estrés, la ansiedad, el insomnio, etc. ¿Pero? ¿Por qué el deporte puede acelerar el proceso de envejecimiento?

La OMS adoptó en los años 90 la definición de “envejecimiento activo” como el proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen, pero si el deporte no se práctica de forma coherente, racional y bajo el conocimiento de nuestro organismo y su interacción con el entorno, no se está trabajando sobre el “envejecimiento activo” sino todo lo contrario, se estará activando el proceso de envejecimiento.


El envejecimiento es un proceso multifactorial, en el que se une el factor biológico y el factor psicológico o social. Únicamente el 35% del envejecimiento viene determinado por la carga biológica hereditaria (ADN), mientras que el 65% lo determinan factores puramente medioambientales como: la alimentación, el estrés, el estilo de vida, el descanso y la actividad física, entre otros.

De ahí que gran parte del proceso de envejecimiento puede ser controlado, estudiado y modificado para tratar de ralentizarlo. O bien al contrario, si se desconocen las pautas de envejecimiento, pudiendo, en este caso, acelerarlo.


Por su lado el deporte es una de las estrategias con las que disminuir factores de riesgo en la salud y conseguir mejorar el estilo de vida.  A fecha de hoy casi nadie puede discutir esta afirmación.

El mayor riesgo que puede sufrir el organismo a la hora de practicar cualquier tipo de actividad física es la generación de radicales libres, y si a esto le sumamos la exposición de la piel a los rayos solares, viento, frio, polución y demás factores agresivos, tendremos un cóctel maravilloso para acelerar el envejecimiento celular a pasos agigantados.

Así, en lo que al envejecimiento de la piel se refiere, los factores más importantes a tener en cuenta, y por consiguiente a controlar son: la generación de radicales libres y la exposición de la superficie de la piel a rayos solares y a sustancias químicas nocivas, tales como polución y en el caso de la natación en piscina, los productos químicos de mantenimiento.

A continuación, os explicamos el problema que generan estos factores en el organismo y qué consejos ayudan a minimizarlos:

1.- Radicales libres:


Al realizar cualquier tipo de ejercicio aeróbico se aporta un gran volumen de oxígeno al organismo. El problema viene cuando los volúmenes de oxigeno aportados son muy elevados y durante mucho tiempo seguido.
El oxígeno es un agente oxidante, y tiende a ceder electrones, por lo que genera en el organismo niveles anormalmente elevados de radicales libres. Estos radicales libres lo que van a hacer es oxidar las células para equilibrar su balance eléctrico por una serie de reacciones metabólicas de óxido reducción.


Al mismo tiempo, el organismo de por sí, tiene sus propios mecanismos de defensa frente a los radicales libres, con unas series de enzimas como la SOD (Superoxido Dismutasa) y otras similares, por las que es capaz de neutralizar una parte de dichos radicales libres. Además, en la dieta se ingieren antioxidantes que van a ayudar a este hecho.

Pero cuando los niveles de radicales libres generados por el alto volumen de ejercicio aeróbico son extremadamente altos, el cuerpo no es capaz de neutralizarlos, de forma natural, ni con el aporte de antioxidantes en una dieta equilibrada normal. En este caso, la piel de un deportista aeróbico (running, ciclismo…) va a tender a envejecer y mostrar sus signos (arrugas, flacidez…) de una forma más acelerada y patente.

Para evitarlo se deben consumir frutas y verduras con alto contenido en antioxidantes (berries, frutos coloreados…), junto a una suplementación pautada y reglada por un especialista, con antioxidantes tipo CoQ10, Vitamina E, etc.

Todo ello ayudará a neutralizar la oxidación de las células. También es recomendable la aplicación tópica rutinaria de productos formulados a base de antioxidantes prescritos por profesionales de la piel (expertos en formulación).

2.- Rayos solares:

Si a la actividad física excesiva se realiza al aire libre, se añade un factor de riesgo más a tener en cuenta: EL SOL Y LOS RAYOS SOLARES (aunque esté nublado). El sol es el principal enemigo de la piel, ya que aparte de generar un gran número de radicales libres, produce quemaduras de diferente nivel y a diferentes profundidades de la dermis y la epidermis.

Con ello, no solo se agrava la generación y proliferación de arrugas, sino que se sientan las bases de una hiperpigmentación. Esta hiperpigmentación no suele apreciarse de forma inmediata, sino que aparece con el tiempo (y puede llegar a ser permanente), y el desconocimiento del daño que se está sufriendo en la piel, hace que se mantenga el nivel de exposición al sol sin la protección necesaria y pertinente.

Y lo más importante, los daños provocados por la exposición al sol, pueden provocar diferentes tipos de alteraciones celulares graves que pueden desembocar en melanomas y otros tipos de cáncer de piel. (Ahí puedo dar fe de ello. Ya me han diagnosticado y por suerte eliminado varios carcinomas).
Aunque pueda parecer una recomendación drástica, lo ideal sería no exponerse al sol. Pero teniendo en cuenta que es una recomendación prácticamente imposible de cumplir para la gran mayoría de deportistas, se recomienda proteger la piel expuesta con un factor de protección total, y re-aplicar si el ejercicio va a durar más de dos horas. Además es importante tener una hidratación lo más continua posible, no solo por la propia deshidratación del organismo, si no para mantener hidratadas las células de la piel.

3.- Otros agentes externos:

Para los deportes de exterior, si no hay la opción de realizarlos en la naturaleza y se realizan en la ciudad, aparece un agente que también influye de forma importante en la piel: la polución.

Los agentes contaminantes como los humos de combustión emitidos por los motores de los coches, las industrias… entran en contacto con la piel, generando de nuevo radicales libres y acelerando el proceso de oxidación de las células, moléculas que van a obstruir los poros de la piel, taponándolos, no dejándola respirar y provocando el acúmulo de suciedad, granos, puntos negros…

Para contrarrestar estas radiaciones ionizantes, polución, vapores de gasolina, de óxidos de Nitrógeno, etc. que potencian de forma acelerada la formación de radicales libres y por tanto el proceso de envejecimiento prematuro de la piel, debemos incrementar la dosis de sustancias antioxidantes, tanto por vía oral como tópica.

Por ejemplo: los quelatos de cobre (gluconato de cinc y cobre) son antioxidantes de amplio espectro, no solo de las especies reactivas de oxígeno (ROS), sino también de las especies reactivas de nitrógeno y otras. Así que podemos pautar fórmulas especiales con ingredientes como el Cobre PCA y utilizar un sérum especifico antes de realizar actividades al aire libre como protección de polución y radiaciones UV.

4.- Mención especial merecen los deportes de piscina.

Es este caso el contacto prolongado de la piel con agentes químicos de desinfección (hipocloritos, ozono), floculantes, dispersantes, etc, puede y suele derivar en dermatitis y otros problemas de la piel como desecación, descamación, erupciones y reacciones adversas.

En la xerosis del nadador (la piel seca por nadar) podemos contrarrestar la evaporación del agua sobre la superficie de la piel dejando restos de productos químicos que producen un efecto deshidratante, aplicando antes de entrar en la piscina, una fórmula con sustancias oclusivas y filmógenas que formen una película oclusiva que retrase la pérdida de agua, como por ejemplo con emulsiones de fase externa oleosa (W/O), lípidos cementantes, ceras y aceites vegetales .

La diferencia de pH de la piel respecto al del agua de la piscina lo podemos solucionar pasando posteriormente un disco de algodón impregnado en una solución enriquecida con prebióticos y probióticos para restablecer el correcto equilibrio de la eco flora de la piel.

Conocer que nos espera y cómo podemos minimizar los efectos negativos de la realización de deporte de forma descontrolada, y el entorno donde se practica, puede ayudar a mejorar los efectos negativos que tiene sobre la piel.
Es importante concienciar también de la importancia del asesoramiento de profesionales.

Igual que en el deporte, un monitor o entrenador es el que nos guía para conseguir lo máximo y alejarnos de lesiones, para la piel también es básico que haya profesionales que conocemos los mecanismos y las formulaciones para reducir el impacto del ejercicio físico en el envejecimiento prematuro de la piel. O sea que no lo dejéis para mañana. Comenzad a evitar los futuros daños hoy mismo.

Besos desde mi blog!

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