Llega el verano y la playa se convierte en uno de los lugares favoritos para muchas parejas, grupos de amigos y familias. Según con quien acudamos, vamos a darle prioridad a los flotadores de los más pequeños o a las palas para jugar una partida con los colegas. Sin embargo, vayamos con quien vayamos existe una lista de cinco cosas que no debemos olvidarnos en casa, ya que son completamente imprescindibles. Sin ellos, nuestra tarde en la playa puede traernos consecuencias negativas para nuestra salud. Aunque cada vez estamos más concienciados sobre la necesidad, por ejemplo, de echarnos cremas como las de esta tienda de protectores solares naturales, este no es el único producto que debemos llevar en nuestra bolsa.

La costa y las playas españolas

Cada año, millones de personas pasan sus días de verano en las orillas de alguna playa española. La costa alicantina recibe, por ejemplo, unos 3 millones y medio de visitantes. También las cifras son altas para la zona de la Palma a Calviá, hasta donde se acercan 2,9 millones de visitantes; una cifra que comparten con la Costa Brava. En la mayoría de los casos, estas personas pisan alguna de las calas y playas de la zona.

Lo cierto es que el buen tiempo suele ponernos de buen humor, pero las temperaturas, muchas veces especialmente altas, junto con las ganas de desconexión y de huida del estrés, nos llevan a coger nuestros bártulos e irnos corriendo a refrescarnos a la costa. En ello no hay nada malo, cierto es. Sin embargo, la emoción por llegar cuanto antes puede llevarnos en algunos casos a olvidarnos de puntos esenciales. En este artículo os hablamos de las 5 cosas que no debéis olvidaros antes de salir de casa:

La protección solar

Parece un elemento evidente, sobre todo si tenemos una tez sensible a los rayos solares o si vamos a la playa con nuestros hijos. Sin embargo, no solo es necesaria en estos casos. Un buen protector solar no solo nos protege de posibles quemaduras, que el caso de las personas morenas rara vez se producen, sino que también ayuda a prevenir enfermedades futuras. No hay que olvidar que, como bien suele decirse, la piel tiene memoria. Además, hay momentos en los que nos confiamos y olvidamos aplicarnos la crema solar, siendo especialmente peligroso. Un caso clásico ocurre cuando vamos a la playa en un día aparentemente nublado. Pensamos que, al no hacer tanto calor, el sol no nos afectará. Sin embargo, mucha gente acaba quemándose. Aunque no sintamos su calor, el sol no desaparece y puede jugarnos una mala pasada si no estamos prevenidos. Para evitar estos episodios, no hay nada como un protector solar de buena calidad. Por suerte, en el mercado actual encontramos desde la protección más alta hasta la más leve, desde cremas más espesas a más ligeras, desde cremas de menor calidad hasta cremas más buenas y naturales.

Una muda para cambiarse

Es muy frecuente querer aprovechar los últimos minutos en la playa para darnos el último chapuzón. Esta decisión puede resultarnos un error si no llevamos una muda para poner después, ya que nos iremos con el bañador mojado y no conseguiremos secarlo con la toalla. Si nos quedamos así mucho tiempo, podemos llevar a experimentar problemas como la cistitis

Hidratación continua

El sol puede tener, entre otros, dos efectos sobre nuestro organismo: calentarnos (hasta el punto de sofocarnos) y deshidratarnos. La combinación de ambas puede generarnos dolores de cabeza, mareos, malestar general, etc. Por ello, es muy importante que siempre que vayamos a exponernos a él, nos aseguremos de que vamos a estar hidratados. Para ello, la mejor manera es llevarnos una botella de agua o de otro líquido similar. Si tenemos la posibilidad de que se mantengan en una bolsa nevera, la sensación refrescante será mayor. Sino, un método natural es enterrar nuestra botella cerca de la orilla durante unos minutos, de manera que la propia agua salada la enfriará. Eso sí, debemos vigilarla para que no desaparezca con las olas, contaminando el mar.

Buena alimentación

Es muy frecuente que cuando nos vamos de la playa nos sintamos cansados y pensemos: ¿Por qué estoy tan cansado si me he pasado la tarde tumbado en la arena? Lo cierto es que esta sensación es muy frecuente y, para paliarla, podemos llevar en nuestra bolsa algún alimento (fruta, chocolate, un bocadillo, etc.) que nos ayude a recobrar fuerzas.

Un juego

Pasarse la tarde tumbado sobre la arena puede ser un buen plan para mucha gente. Sin embargo, no siempre es posible. Si vamos con niños, querrán hacer algo diferente; si nos coincide un mal día, con viento, nos estaremos llenando de área cada dos por tres; si hace excesivo calor, no aguantaremos por mucha crema que nos hayamos echado. Para este tipo de situaciones, tener un juego a mano es una buena opción. Desde la tradicional baraja de cartas hasta una pelota de vóleibol nos ayudarán a pasárnoslo mejor.

Share