Los pocos días de agosto que nos quedan y todavía durante el mes de setiembre estamos en esa época en la que el calor puede resultar agobiante, sintiéndonos sudados permanentemente (sobretodo los que vivimos en zonas más húmedas y costeras).  Durante este tiempo, es conveniente utilizar todo cuanto esté en nuestras manos, (desodorantes incluidos), para que la sensación de frescor de la primera ducha matinal se mantenga con nosotros, durante toda la jornada.

Vivimos en un entorno no estéril. En nuestra piel suelen encontrarse una cantidad considerable de bacterias repartidas según la zona del cuerpo. La mayor concentración se sitúa en las zonas húmedas y cálidas, como las axilas, los pies, la región anal o las superficies de los órganos genitales. Las manos también son una zona particularmente expuesta a las bacterias, ya que están constantemente realizando trabajos sobre objetos o superficies contaminadas.

La transpiración favorece la multiplicación de estos microorganismos sobre nuestro cuerpo. Su olor es efecto de ciertas proliferaciones bacterianas específicas.

¿Pero, cómo eliminarla? Es esencial lavarse todos los días, e incluso varias veces durante la jornada en las regiones expuestas, si fuese necesario.

En las zonas intimas que son más delicadas, se pueden utilizar jabones o emulsiones en los que el contenido alcalino sea adecuado para nuestra piel.

¿Qué tipo de productos a usar? Los productos a usar deben ser ligeramente ácidos y no deben contener desinfectantes ni perfumes, ya que son sustancias que pueden  producir alergias.  Hay algunos limpiadores que no contienen jabón (jabones sin jabón), parece retórico, pero es cierto y son bastante funcionales. Además de eso, frotarse o fregarse más o menos enérgicamente el cuerpo (pero ¡ojo!, tampoco sin pasarse) es sano, ya que activa la circulación sanguínea y sube el tono muscular.

Finalmente, es muy importante secarse la piel a conciencia y con cuidado. Esa es la fórmula correcta y algunas veces necesaria para evitar el exceso de bacterias y la proliferación de hongos  generados por la humedad.

Para las axilas, el uso más común es el desodorante. En el mercado se pueden encontrar una amplia gama de productos y formatos (roll-on, barra, spray, crema, etcétera) que  pueden satisfacer hasta al más exigente.

Aunque puestos a estos a escoger, es preferible elegir desodorantes sin alcohol (para no irritar la piel) y sin sales de aluminio (clorhidrato de aluminio) contenidas usualmente en los desodorantes anti-transpirantes, ya que el uso continuo de estas sales se las relaciona a una posible aparición de cáncer de mama (aunque no hay bases científicas que lo demuestren), además tampoco está garantizada su eficacia anti-transpirante. Entonces, ¿para qué arriesgarse?

Algunas de las marcas que han prescindido de las sales de aluminio en la composición de algunos de sus desodorantes son La Roche Posay, (desodorante fisiólogico 24hr), Vichy (línea piel reactiva), Byly (Sensitive), Welleda (Citrus), Sanex (Natur Protect), Sano Flore (línea bio), Body Shop (DeoDry), Occitane (Stick Verbena)  y Tulipán Negro (ninguno de sus desodorantes contienen sales de aluminio).

¿Y vosotros? ¿Soléis mirar el etiquetaje de los desodorantes? ¿Tenéis alguna preferencia por alguno en concreto? ¿Os preocupan las sales de aluminio y su supuesta relación con el cáncer de mama? Estaré encantada de leer vuestros comentarios!!!

Besos desde mi blog!!!

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