Crudo o cocinado, el mango es una de las frutas exóticas más deliciosas, versátiles y sofisticadas en la cocina. Su sabor entre dulce o agridulce pero con un toque ácido, nos recuerda al melocotón y a la piña.

Se cree que el mango  es originario de la India, (donde es objeto de veneración). Hoy día se cultiva sobre todo en la India, Indonesia, Florida, Hawai, México, Sudáfrica, Egipto, Israel, Brasil, Cuba, Perú, Filipinas y muchos otros países. También hay producciones cada vez más importantes en nuestro país, sobre todo en Málaga y Granada, donde se dan en algunas zonas un microclima tropical apropiado para su cultivo, por lo que es cada vez más fácil encontrar mango ecológico y local por aquí.

Igualmente y debido a esta producción extensiva, podemos encontrar mangos en el mercado durante todo el año, ya que los diferentes países productores producen cosechas en épocas distintas.

A su delicioso sabor, se debe sumar su bajo aporte, tanto calórico como graso (apenas unas 56 kcal por cada 100 gramos), por lo que está indicado en las dietas de adelgazamiento. Pero eso no es todo:

Es rico en nutrientes y tiene un alto contenido en  betacaroteno (pro vitamina A) , vitamina C y trazas de vitamina E, todas ellas conocidas por sus propiedades antioxidantes.

Entre los minerales esenciales del mango, destacan el potasio y el magnesio, y pequeñas cantidades de hierro, fósforo y calcio.

Contiene otras sustancias beneficiosas para la salud como el limoneno, un aceite esencial con propiedades anticancerígenas; la quercetina, conocida por sus propiedades antioxidantes, antivirales y antiinflamatorias, y el lupeol, un antioxidante que se encuentra en frutas y verduras frescas que puede ayudar a aumentar hasta en 40 veces la efectividad de medicamentos de quimioterapia para algunos tipos de cáncer según un estudio de la Universidad de Hong Kong.

Según la medicina hindú del ayurveda, el mango ayuda a regenerar los tejidos corporales, ayudando a prevenir el envejecimiento prematuro.

Se recomienda para mejorar la digestión y combatir el estreñimiento, gracias a su contenido en pectina, un tipo de fibra soluble que además de regular el sistema intestinal, contribuye a disminuir los niveles de colesterol. Además, es diurético y laxante.

¿Después de conocer todas sus propiedades, no os apetecería ahora mismo comer un jugoso, carnoso y aromático mango? ¿Lo soléis incluir en alguna receta de cocina? Estaré encantada de leer vuestros comentarios!

Besos desde mi blog!

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