Cada vez más personas acuden a su médico tras experimentar síntomas como diarrea, dolor abdominal, pérdida de peso, gases, indigestión, vómitos, estreñimiento… Tras someterse a una serie de pruebas, algunas de ellas descubren por primera vez que son celíacas y que a partir de entonces deberán dejar de tomar algunos de los productos más habituales en nuestra cocina como son la pasta, el pan, la pizza o las fresquitas cervezas de verano. En definitiva, ningún alimento que contenga gluten. El tratamiento para la intolerancia al gluten pasa por el abandono de este tipo de alimentos e implica también una serie de cuidados en nuestro entorno.

Lo primero que debe saberse es que la celiaquía es una enfermedad autoinmune a la proteína del gluten, llamada gliadina. De manera esquemática, el funcionamiento es el siguiente: nuestro organismo genera anticuerpos que permiten atacar a la gliadina, pero ataca también a otras proteínas que se encuentran en nuestro intestino y que son necesarias. Esto hace que las paredes intestinales se debiliten causando daños en nuestra flora intestinal, así como úlceras. En algunos casos, los pacientes que sufren celiaquía pueden experimentar también diarrea o vómitos como consecuencia de la ingesta de alimentos con gluten.

Según los datos que maneja la Federación de Asociaciones de Celíacos de España, el 1% de la población mundial padece esta enfermedad, aunque, advierten, la mayoría no lo sabe. En España el porcentaje de afectados es similar a los datos a nivel mundial, habiendo 450.000 españoles que la padecen.

Se trata de una enfermedad que requiere cuidado y atención, pero con la que se puede vivir con cierta normalidad siempre y cuando se sigan una serie de consejos:

  • Realizar una dieta estricta sin gluten: además de eliminar los productos que contienen gluten, las personas celíacas deben evitar también aquellos alimentos que, a pesar de no contener en sí mismos este elemento, pueden contener trazas del mismo debido a los envases en los que se conserva hasta su consumo. Para estar seguros de que no estamos poniendo en riesgo nuestra salud, deberemos leer atentamente la etiqueta que acompaña a los productos que compramos y en la que se especifica si contienen o no gluten.
  • Basar nuestra dieta en alimentos naturales: el consumo de huevos, frutas, verduras, carnes, pescados, cereales exentos de gluten (como el arroz o el maíz) o de alimentos que no han sido ni elaborados ni envasados nos garantizan la ausencia de gluten en nuestra alimentación.
  • La limpieza e higiene en nuestra cocina: además de tener cuidado a la hora de elegir qué alimentos injerimos, las personas celíacas deben prestar una atención particular en lugares como la cocina. El uso de utensilios que han estado en contacto con el gluten o el hecho de pasar ciertos alimentos por encima de nuestro plato contaminarán nuestra comida. Por eso, la limpieza de los espacios en los que cocinamos se vuelve especialmente importante.
  • Si nuestra salud gastrointestinal se viese afectada por el consumo de ciertos alimentos el uso de probióticos en cápsulas pueden ser una buena solución que ayudará a la mejora de nuestra flora intestinal.

 

 

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