Aprovechando que en otoño es cuando se aviva la caída del cabello, además de tomar suplementos nutricionales, o utilizar champús maravillosos y hasta modificar la dieta en beneficio de la salud, no nos olvidemos de algunos agentes dañinos que anularán cualquier tratamiento de belleza que podamos realizar (no quiero exagerar, pero en el fondo es así). Estoy hablando del tabaco.

Qué fumar es perjudial para la salud, todo el mundo lo sabemos. El sistema respiratorio es entre otros, uno de los más afectados del organismo a nivel interno, pero a nivel externo las sustancias nocivas del tabaco alteran los mecanismos implicados en la producción de estrógenos y propicia el envejecimiento prematuro de la piel y cabello.

¿Cabello? Sí, el consumo de tabaco se puede traducir también en la pérdida de vitalidad del pelo, una mayor sequedad de la cutícula y, en general, una mayor fragilidad de la fibra capilar.

El consumo de tabaco afecta a la salud tanto de fumadores como de no fumadores expuestos, como bien es sabido. Pero algunos de sus efectos negativos, como los que afectan a la salud capilar, no son tan conocidos.

El tabaco afecta a la piel, pero también al cabello. Se trata de un hecho científico y no una creencia popular. Es por ello, que en este post vamos a hablar sobre algunos de los efectos perjudiciales a nivel interno y a nivel externo que este hábito provoca en la salud capilar. Veamos:

A nivel interno:

El tabaco contiene nicotina, una sustancia con efecto vasoconstrictor, así como radicales libres y sustancias tóxicas, como benzopirena o hidrocarburo aromático policíclico, que se forman en el proceso de combustión del tabaco. Todas estas sustancias, afectan fundamentalmente a la circulación más fina, lo que puede producir un efecto indirecto sobre el crecimiento capilar por disminución del aporte sanguíneo folicular.

Estas alteraciones en la microcirculación sanguínea, la disminución de la irrigación a nivel del cuero cabelludo, favorecerán o aumentarán la calvicie en aquellas personas con esta tendencia. Incluso puede afectar a los resultados del microinjerto capilar, en aquellos pacientes, fumadores crónicos, que se someten a esta intervención.

Además, también disminuye el aporte de oxígeno a los tejidos al desplazarlo de los glóbulos rojos por otro compuesto: la carboxihemoglobina. Por lo tanto, el tabaco produce una disminución de los niveles de vitamina A, favoreciendo la atrofia dérmica, el acortamiento del lecho capilar, y alterando la cantidad y calidad de colágeno y elastina.

A nivel externo:

Las sustancias tóxicas inhaladas también pueden acumularse en el cabello, modificando parcialmente las características físicas del mismo. Otro de los efectos que puede producir el humo del tabaco en el cabello es el amarilleamiento de la hebra capilar.

Algunos consejos para mantener la salud y belleza del cabello son:

No descuidar los cuidados de higiene capilar diarios.

Tomar alimentos ricos en Vitamina C, así como agentes antioxidantes naturales, como frutas y verduras.

Cepillar el cabello (con un cepillo de calidad) todos los días, con la cabeza hacia abajo, para eliminar los restos de polución, como puede ser el humo del tabaco.

Emplear un champú adecuado al tipo de cabello, de forma que no altere su equilibrio natural.

Y, por supuesto, el mejor consejo posible, dejar de fumar.

¿Y vosotros? ¿Créeis que el tabaco, ya sea como fumadores activos, o bien por el humo como fumadores pasivos, altera la belleza y salud de vuestro cabello? ¿Tomáis algunas medidas especiales para cuidarlo y mantenerlo saludable? Estaré encantada de leer vuestros comentarios!!!

Besos desde mi blog!!!

 

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