La grasa engorda ¿cierto? Los expertos nuevamente han cambiado de opinión. Nuestro organismo necesita las grasas, y éstas pueden ayudar durante el proceso para perder peso (por su efecto saciante por ejemplo) pero no todas las grasas son buenas para la salud.

Las grasas nos ayudan a absorber algunos nutrientes como las vitaminas A y D y al consumir pequeñas cantidades de grasas nos sentimos saciados por más tiempo y comemos menos. (De ahí, uno de sus beneficio para adelgazar).

Algunas grasas como la linaza y las contenidas en el salmón tienen ácidos grasos omega 3,  el aceite de onagra, primorosa primrose contiene omega 6. El aceite de oliva contiene omega 9. Todos estos ácidos son muy importantes en nuestra alimentación porque el cuerpo no los produce. Por eso se les llama aceites ácidos esenciales. Los ácidos grasos omega 6, omega 3 y omega 9 ayudan a tener una piel saludable, balancean las hormonas y nos ayudan a regenerar tejidos entre otras cosas.

En cuanto a las calorías, es cierto que el consumo indiscriminado de grasas de cualquier tipo nos puede hacer engordar. Todas las grasas tienen el mismo numero de calorías 9 calorías por gramo, los carbohidratos tienen solo 4 calorías por gramo.

Si hacéis números observaréis que por cada gramo de grasa que consumís, estáis comiendo mas del doble de otros alimentos (carbohidratos y proteínas) por esta razón es que las grasas deben consumirse en cantidades mínimas, pero no por ello deben dejar de consumirse. Solamente hay que saber clasificar entre las grasas “cardiosaludables” (o buenas) y las que no lo son (para evitar su consumo o mejor, eliminarlo).

Los alimentos fritos deben de dejarse para ocasiones muy especiales (teniendo en cuenta el aceite utilizado y las veces que ha sido usado para la fritura), los embutidos, y las grasas animales también deben evitarse al máximo (por su contenido en colesterol, un aceite saturado y mal amigo del corazón). Ahí también incluiríamos la mantequilla en el pan, que debe reducirse o cambiarse por aceite de oliva en crudo. (Pero ojo, es mejor utilizar mantequilla que margarina compuesta por ácidos “trans u modificados”).

La deficiencia de omega 6 puede ocasionar retraso en el crecimiento, problemas en la reproducción (y fertilidad) así como lesiones o falta de hidratación y nutrición en la piel.

La fuente principal de omega 6 son aceites de maíz, soya, girasol, borraja y onagra; todos los granos o cereales integrales (en menor cantidad).

El omega 3 se encuentra en el aceite de pescado azul, en la linaza y en menor cantidad en las nueces y otros frutos secos.

Los mejores Omega 3 se encuentran en el pescado porque están en forma de 2 ácidos grasos esenciales al ser humano, DHA y EPA.

Los omega 3 son una pieza clave para ayudar a prevenir la enfermedad del corazón, cáncer y otras enfermedades. El cerebro depende en gran parte de un buen suministro de DHA, para evitar desórdenes como depresión, esquizofrenia, mala memoria, alzheimer.

Pero un dato más a tener en cuenta: se debe tener precaución con la posible contaminación de mercurio en algunos tipos o aceites de pescado. Siempre suelo aconsejar el consumo de pescado salvaje en lugar de pescado de piscifactoría.. Pero este tema, lo dejo para otro post.

¿Y vosotros? ¿Incluís en vuestra dieta diaria suficiente ácidos omega 3, 6 y 9? ¿Tomáis algún suplemento nutricional que los contengan? Estaré encantada de leer vuestros comentarios!!!

Besos desde mi blog!!!

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