¿Es obligatorio ser feliz en Navidad?

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Supuestamente tendríamos que responder que sí, ¿Verdad? La navidad se asocia a una época de felicidad… La pregunta es paradójica, pero sí, cuando teóricamente debemos estar más felices debido a la celebración, el ambiente festivo y las reuniones con nuestros seres queridos, es cuando la tristeza comienza a apoderarse de algunos de nosotros.

En mi caso, no puedo decir que sean las épocas más felices del año, pero tampoco las más tristes. Tener la familia lejos impide que podamos celebrar la cena de Nochebuena “a lo grande” como en los anuncios televisivos, todo maravillosos y con el árbol de Navidad repleto de regalos.

Ni las vacaciones, ni los regalos ni las mesas repletas de los mejores menús consiguen a veces subirnos el bajo tono vital que se apodera de nosotros en cuanto encienden la tradicional iluminación navideña.

La ausencia de los seres queridos es uno de los motivos principales, pero también debemos achacar esa melancolía a otros factores externos que coinciden con estas fechas. El primero es el cambio de hora que, al acortar el periodo de luz, modifica el funcionamiento de los neurotransmisores implicados en la depresión. A su vez la disminución de luz y el frío hace que las personas reduzcamos nuestro nivel de actividades y las interacciones sociales, lo que tiene un impacto negativo directo en nuestra química cerebral y en nuestro estado de ánimo.

Por supuesto, depende de cada situación individual, de la época de la vida por la que se atraviese, y prefiere hablar de emociones y actitudes asociadas a la depresión que de un episodio al uso diagnosticado como tal. No es que niegue la famosa “depresión navideña”, que muchos ya consideran un mito, sino que aclara que ciertos aspectos asociados con la Navidad agudizan el malestar de muchas personas.

Por ejemplo, el obligarse a realizar ciertas actividades es un arma de doble filo. Por un lado, la persona que tiene depresión, no va a tener ganas de hacer actividades y de asistir a eventos sociales. Si no se fuerza, esto puede conllevar a reforzar todavía más su malestar. Sin embargo, un exceso de actividades también puede ser contraproducente.

Otro motivo básico desencadenante unas expectativas elevadas de felicidad y diversión, que nos pueden conducir, al no lograr los objetivos, a la frustración y sensación de incompetencia. A veces se llega a pensar que, por ser Navidad, la famosa magia va a resolver nuestros problemas. (Y ya os digo yo que no es así. Mucha gente trabaja en la época navideña (policías, médicos, enfermeras, bomberos, etcétera), y otra mucha no lo celebra a lo grande (no todo el mundo tiene una gran familia numerosa), ni tampoco está para muchas pamplinas y no por ello son menos felices. Puedo dar fe de ello.

Pilar Conde, psicóloga y directora técnica de Clínicas Orígen explica que el bienestar personal es un objetivo a logar durante todo el año, no sólo en las fechas señaladas. Por lo tanto, debemos estar alerta, en Navidad o en cualquier otra época a los siguientes síntomas que apuntan a estados depresivos:

*         Pérdida de apetito

*         Problemas de sueño.

*         Nos cuesta esfuerzo salir con nuestra familia y/o amigos, o dejamos de realizar alguna actividad de ocio.

*         No llegamos a disfrutar con las actividades que de normal realizamos.

*         Empezamos a tener pensamientos más pesimistas y/o catastrofistas.

*         Nos encontramos más irritables.

*         Presentamos más llanto del habitual.

En cuanto a la receta, si algo hay personalizado es la salud mental. Lo aconsejable y bueno para unos es susceptible de empeorar a otros. Así, mientras que para unos lo prudente será abandonar el entorno familiar y cambiar de aires, salir de viaje, o realizar actividades lúdicas fuera del hogar, para otros es imprescindible que la familia se encuentre alrededor como factor de protección.

Sobre si debemos frecuentar o no a nuestros amigos y acudir a fiestas, igual podemos sentirnos agobiados con tanta atención que mejorar la interacción con nuestro entorno.

Aun así, desde Origen nos dejan unas sencillas pautas de comportamiento y rutinas que nos ayudarán a pasar los días festivos de la mejor manera. Quizá os pueden servir como referencia:

*         Realizar actividades placenteras y/o deportivas que solemos realizar en nuestro día a día.

*         Mantener nuestros ritmos habituales de sueño y alimentación en la medida de lo posible.

*         Organizarnos un horario para las vacaciones, que presente actividades sociales, personales, familiares.

*         Planificar con antelación aquellos aspectos que tenga que preparar, tema regalos, comidas o relax. (Sí.. no todo van a ser acciones activas).

*         No dejar las preparaciones para los últimos días (Ya sé que es algo casi inevitable).

*         Evitar hablar de emociones y eventos que nos generan malestar en los eventos familiares, centrarnos en las conversaciones que tienen otras personas, intentar interesarnos por ellos, evitando así evaluarnos como nos y manifestar a los demás todo el malestar.

*         Permitirnos ciertos momentos de alegría, sonreír o no quiere decir que no echéis de menos a vuestros seres queridos.

Finalmente, Pilar Conde quiere poner el acento en el incremento de las sensaciones de bienestar y emociones positivas que también se producen durante estas fechas.

Y en mi caso, solo os puedo decir que la alegría fluye del corazón de uno mismo y hagamos lo que hagamos, seremos felices si estamos a gusto con nosotros mismos y nuestro entorno. Paz, amor, tranquilidad, diversión, alegría o descanso, relajación y relax (os animo a practicar yoga en los impases de las comilonas) pueden ser un aliciente a probar.

Y que no falte una gran sonrisa, beso y abrazo (Y si os apetece ayudarnos en nuestro #retoabugida solidario, pinchando en el siguiente enlace y haciendo click en HAZ DONACIÓN) , los niños de la Escuela Infantil de Abugida en Etiopia y yo misma os estaremos muy agradecidos

¿Y vosotros? ¿Es la Navidad una época de felicidad para vosotros? ¿O no? ¿Encontráis a faltar a seres queridos? Estaré encantada de leer vuestros comentarios!

Besos desde mi blog!

 

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