El aceite de ricino es un remedio popular de muchas abuelas y/o madres (la mía por ejemplo) para tratar una amplia variedad de dolencias, siendo el uso más popular el relacionado con el estreñimiento (como purgante en uso interno).

El aceite que se obtiene a partir de la planta Ricinus communis, más comúnmente conocido por ricino, en su uso interno además sirve para reducir los dolores y estimular el sistema inmunitario, y en uso externo para aliviar heridas de la piel y como un potente antibacteriano, antiviral y fungicida. Un importante inciso. No todos los aceites de ricino que se venden en el mercado sirven para uso interno y externo, por lo que os aconsejo que miréis bien el envase antes de comprarlo, en función del uso que le queráis dar.

Curiosamente, en belleza y para uso externo este aceite vegetal es última tendencia en Francia y otros países en los que han descubierto una gran cantidad de propiedades nutritivas y reparadoras tanto para uñas como para cabello (en uso externo) a pesar de que su uso se rememora a tiempos faraónicos. Pero eso no es todo:

Antes, durante y después del verano es importante dedicarle a nuestro cabello y uñas un cuidado especial para lucir una melena sana y unas uñas perfectas.

Cuenta la leyenda, que Cleopatra, reina del Antiguo Egipto, usaba este producto para conservar milagrosamente el blanco de sus ojos o incluso para retirar el abundante maquillaje de su piel.

Los aceites de ricino de uso EXTERNO suelen diferenciarse por su consistencia espesa y transparencia total además de ser especialmente nutritivo y fortificante por su alto contenido en ácido ricinoleico (mirad que sea de presión en frío y ecológico). Una fórmula inmejorable para el cuidado y la protección del pelo, uñas, cejas y pestañas.

Para beneficiarnos de sus propiedades, se aconseja aplicarlo en uñas, pestañas y cabello mediante cuidado ritual. (Ya os avanzo que el aceite de ricino es fantástico para la belleza y alargamiento de las pestañas).

Para potenciar las pestañas se puede aplicar un par de gotas antes de irse a dormir o bien darle más fuerza a vuestro rímel antes de salir a la calle. Este es un uso cosmético del aceite de ricino. Sirve para que se vean más abundantes y alargadas (a la vez que nutridas y sanas).

También se puede colocar en las cejas. Se aplica usando el pincel o brocha de una máscara de pestañas. Repetir todas las noches antes de dormir y no enjuagar. Si sois constantes, en unas semanas notaréis los resultados

Para la belleza y salud de las uñas y cutículas (manos y pies) se recomienda aplicar cada noche, una gota en cada uña mediante un suave masaje insistiendo cuidadosamente en las cutículas. Los resultados son inmediatos.

Otro uso relacionado con el pelo, en este caso, el cabello. Si aplicáis a vuestro champú habitual unas gotas de aceite de ricino, contribuiréis a aportar un extra de hidratación, nutrición durante el lavado y luego así lucir una melena envidiable.

También se puede aplicar en puntas abiertas, o en codos, rodillas o pies, o cuando queramos recuperar la nutrición y belleza de la piel.

¿Y vosotros? ¿Conocíais el aceite de ricino? ¿Lo habéis usado alguna vez? ¿Tenéis algún truco que queráis compartir con nosotros? Estaré encantada de leer vuestros comentarios!

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