Sweet tooth: Cuando los dulces se convierten en una adicción…

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¿No os ha pasado alguna vez  y con la excusa de que “me lo pide el cuerpo”, habéis sustituido la tostada o la fruta de media mañana por un croissant, magdalena o similar, acompañado además con un café con leche y un trocito de chocolate? Si sumáis estos pequeños gestos “dulces” diarios estáis aumentando la ingesta diaria de azúcares simples.

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El término “dulce” es muy amplio, no es lo mismo comer un caramelo o una nube de azúcar, que por ejemplo una pastilla de chocolate, unas galletas, magdalenas, natillas caseras o una pieza de fruta.

A veces y en determinadas ocasiones, comemos demasiado “azúcar” escondido en otros alimentos sin darnos cuenta. El problema de la adicción a los dulces puede llegar a existir en algunas personas, aunque no sean conscientes de ello.

Cuando la necesidad de lo dulce supera al placer, puede ser debido a un factor psicológico conocido como “adición a los dulces” o “sweet Tooth”.

Muchas de las enfermedades relacionadas con el consumo excesivo de dulces suelen relacionarse con el sobrepeso, la obesidad, la diabetes o la caries entre otros. Además, un consumo elevado de dulces puede afectar directamente el sistema Inmunológico que se vuelve más vulnerable contra las bacterias.

Para ayudar a determinar la supuesta adicción, observad vuestro comportamiento. Si tenéis muchos cambios de humor, pasando de la tristeza a la alegría en pocos minutos, u os sentís más cansados de lo habitual, o bien si tenéis una sensación de ansiedad y necesidad imperiosa por comer algo dulce o “daros un atracón” de dulce, es probable que el consumo de dulces sea algo más que un simple “capricho”.

Para evitar caer en la adicción a los dulces, es aconsejable:

Eliminar progresivamente los dulces de la dieta. No es conveniente dejarlos de golpe, sino ir disminuyendo su consumo hasta llegar a una cantidad razonable.

Sustituir los dulces por cereales integrales (sin azúcar) o fruta.  Esta es una sana opción para calmar la ansiedad y el apetito, a la vez que se ingieren nutrientes saludables para el organismo.

Practicar algún deporte. Correr, bailar, andar o ir al gimnasio. En definitiva, cualquier actividad física ayuda a disminuir la ansiedad y liberar tensiones.

Si tenéis cualquier duda, es aconsejable que consultéis a un profesional de la salud o médico para que os asesore aconseje sobre el tema.

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¿Y vosotros? ¿Habíais oído hablar sobre el “Sweet Tooth”? ¿Os gustan los dulces? ¿Consideráis que tomáis demasiado azúcar simple “camuflado” en chocolate o bollería? Estaré encantada de leer vuestros comentarios!!!

Besos desde mi blog!!!

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