Desde que comenzaron a comercializarse, el cultivo de alimentos transgénicos no ha parado de generar polémica. Mientras sus defensores y sus detractores se hallan en un largo debate, España se alza como uno de los mayores productores de alimentos transgénicos de toda la Unión Europea. Algunos centran sus argumentos en el potencial productivo que pueden suponer; otros, en cambio, se muestran muy escépticos ante la calidad que presentan y sus consecuencias en el medio.

El panorama español e internacional

Precisamente en el contexto europeo, la postura ante este tipo de cultivos se opone en su mayoría a su producción. De hecho, 19 estados están en contra de permitir el cultivo de plantas transgénicas en sus territorios. Una decisión opuesta a la de España, estado en el que se concentran el 95% de los cultivos transgénicos de toda Europa.

Tan solo en 2016 se cultivaron en nuestro país más de 129.000 hectáreas de variedades transgénicas de tipo vegetal, entre las que destaca el cultivo de maíz. Su producción ascendió tan solo en un año en casi un 20%. Dentro del territorio español, son Aragón, Extremadura y Cataluña las zonas en las que la proporción sembrada tiene mayor notoriedad.

A nivel internacional, entre los países que lideran la producción de los cultivos transgénicos se encuentran Estados Unidos, Brasil, Argentina, Canadá, India, etc.

Alimentos transgénicos más comunes

A pesar de las controversias que genera este tema, en el mercado actual existen ya una larga variedad de alimentos transgénicos (además el maíz ya mencionado). Algunos de los más comunes son también básicos en nuestra alimentación como, por ejemplo: la leche, la soja, los tomates, el pan, la calabaza, el calabacín, entre otros.

Como dato curioso, diremos que, en el caso del maíz, por ejemplo, se calcula que hasta un 85% del cultivado en los Estados Unidos ha sido modificado genéticamente. Por su parte, en el caso de la leche, lo que se pretende es aumentar la cantidad de litros producidos. Para ello no se actúa directamente sobre este producto, sino sobre las vacas a las que se les suministra con frecuencia una hormona conocida como rBGB, en este caso no permitida en la Unión Europea, ni tampoco en países como Canadá, Japón, Nueva Zelanda y Australia.

Argumentos a favor y en contra

En el centro del debate se sitúan los argumentos de aquellas personas que están a favor y de aquellas otras que están en contra. A continuación, algunas de las explicaciones que manifiestan al respecto:

Argumentos en contra:

  • Se desconocen los efectos sobre la salud tanto de los humanos como de los animales
  • Peligro de hibridación
  • Posibilidad de que los genes no actúen de la forma esperada y se creen nuevas especies
  • Aumento de la contaminación genética irreversible

Argumentos a favor:

  • Aumento de la producción y, en ciertos casos, de los ingresos.
  • Posibilidad de consumir alimentos con particularidades ventajosas: más vitaminas, proteínas, menos grasas, etc.
  • Cultivos resistentes a ciertos virus, plagas, hongos, etc.
  • Producción de cultivos con mayor resistencia al uso de pesticidas, herbicidas, etc. reduciendo la cantidad de productos químicos empleados.
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