Cómo tener un intestino sano = salud

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En la actualidad, a nadie le queda duda de que mantener el intestino sano es esencial para mantener la salud, lo que para muchos todavía no les queda claro que para ello es preciso comenzar por comer bien, pero no solo hablo de los alimentos, sino del tiempo en el que se dedica a la acción de comer, la forma de masticar y deglutir la comida, así como disponer de una buena microflora intestinal.

Un exceso de estrés, nerviosismo o ansiedad, la falta de tiempo para comer en las horas debidas, comer rápido y mal, no masticar bien, la toma de antibióticos, o alimentación inadecuada, como por ejemplo el consumo excesivo de proteínas animales y/o azúcares simples pueden ser algunos de los factores que pueden desequilibrar la flora intestinal, alterando nuestra función digestiva, afectando con ello nuestro estado nutricional y nuestro sistema inmune, pudiendo llegar a producir algunas enfermedades o patologías, como síndrome del intestino o colon irritable, hinchazón abdominal, espasmos intestinales, estreñimiento crónico, diarreas, migrañas, intolerancias, alergias alimentarias, y hasta eccemas y problemas en la piel. ¿Os parece poco? A mi no.

Por ello es conveniente seguir  una alimentación libre de cereales refinados, azúcares y alimentos procesados, a la vez que se recomienda inluir en la dieta diaria alimentos prebióticos y probióticos, para así equilibrar la microflora y regular la función intestinal y ayudar al organismo a eliminar los desechos.

Los prebióticos son sustancias (un tipo de fibra vegetal) que se encuentran en algunos alimentos (considerados funcionales) las cuales fermentan a nivel del colon transformándose en el alimento preferido de las células del colon (colonocitos) para mantenerse sano.

Es decir, se trata de sustancias -mayoritariamente de origen vegetal- que estimulan el crecimiento y la actividad de las especies bacterianas beneficiosas para el organismo.

Entre los prebióticos destacan sustancias como los oligosacáridos y la inulina, e hidratos de carbono de estructura compleja y cadena corta que pasan sin digerir del intestino al colon. ¿A que alguna vez habréis oído hablar de ellos? Algunos están incluidos en algunos productos lácteos enriquecidos y galletas para el control del peso. (Ahora tan de actualidad en los supermercados. Pero ojo, ya que algunas contienen demasiado azúcar y componentes no deseados).

Pero volviendo al tema principal, yambién encontramos sustancias prebióticas en alimentos como:

Alcachofas, achicoria, plátano y banana: contienen inulina,

Legumbres, patata y boniato: contienen rafinosa y estaquiosa.

Ajo, cebolla y puerro: contienen derivados de inulina y fructooligosacáridos (FOS).

Trigo, avena y cebada: poseen inulina. (Ecológicos y sin mezclar. Pero cuidado con el gluten)

Espárrago: contiene fructooligosacáridos (FOS).

Por otra parte, los probióticos  son microorganismos vivos que producen efectos positivos en nuestra salud, cuando se ingieren en las cantidades adecuadas. La mayoría de probióticos pertenecen al grupo de las bacterias lácticas (lactobacterias), y se encuentran en los alimentos como el yogur, yogur griego, kefir y leches fermentadas ricas en lactobacilus y bifidobacterias. Son los encargados de mejorar y proteger la flora intestinal e incluso vaginal, destruyendo las bacterias y ciertos tóxicos dañinos del intestino y por lo tanto de nuestro organismo.

Este proceso ayuda a aliviar las diarreas producidas por infecciones intestinales y nutre las células del intestino grueso. Además, esos ácidos grasos son importantes para mantener la función de las células intestinales y previenen así la posibilidad de desarrollar cáncer de colon. Por otro lado, estimulan la inmunidad del tubo digestivo para prevenir infecciones intestinales y eliminar las bacterias patógenas y sus toxinas.

Tanto los prebióticos como los probióticos juegan un importante papel en el organismo para preservar la salud y hasta como agentes anticancerígenos, por lo que os recomiendo incluirlos en vuestra dieta diaria.

Además de ello, se pueden incluir alimentos ricos en zinc, vitamina A e antioxidantes que ayuden a remediar la permeabilidad intestinal, así como suplementos de L-glutamina, glucosasmina o ácido butírico. Pero esto lo dejo para otro post.

¿Y vosotros? ¿Tenéis problemas intestinales? ¿Coméis suficiente verdura a diario? ¿Tenéis en cuenta la funcionalidad de los alimentos que consumís?

Estaré encantada de leer vuestros comentarios!!!

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