Ajoblanco con shiitake: una sopa fría #macrobiótica

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El ajoblanco es una sopa fría de verano, que además de ser muy refrescante, tiene muchas de propiedades beneficiosas para la salud.

Su contenido en ajo le convierte en un antibiótico natural y ayuda a purificar y mejorar la circulación de la sangre.

Gracias a las almendras y aceite de oliva virgen extra, esta sopa aporta al organismo una cantidad considerable de ácidos grasos esenciales Omega 6, Omega 9 y antioxidantes que ayudan a combatir los radicales libres o toxinas del organismo.

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Su preparación es muy sencilla y su sabor es exquisito. A pesar de que hay diferentes versiones de la receta, mi favorita es la que detallo a continuación, con un poquito de Shiitake,  una seta deshidratada conocida por sus múltiples propiedades y beneficios. Además de ayudar a mejorar el funcionamiento del hígado y a proteger el sistema inmunológico, el Shiitake facilita la eliminación de grasa y líquidos acumulados.

Pero volvamos a la receta principal:

AJOBLANCO CON SHIITAKE

Ingredientes:

250 gr de miga de pan mojada

100 gr de almendras crudas y peladas

2 dientes de ajo pelados

½ litro de agua fría

1 vaso de aceite de oliva
virgen extra

1 chorrito de vinagre de Módena

Sal Maldón

Picatostes de pan

Setas Shiitake (pueden ser deshidratadas)

Preparación:

Se tritura con una batidora las almendras, los ajos y un poco de sal.

 Se añade a la mezcla, la miga de pan humedecida en agua y batimos otra vez hasta obtener una pasta homogénea.

Seguidamente vamos agregando el aceite poco a poco, como si fuera una mayonesa, el vinagre y el agua, siempre batiendo con suavidad para que quede ligado.

Lo pasamos todo por un colador chino y lo ponemos a enfriar en el frigorífico durante unas dos horas (como mínimo).

 Se sirve en un cuenco de consomé con algunos picatostes de pan frito (pocos), una pizca de almendra cruda picada, las setas Shiitake cortadas a trocitos muy pequeños, previamente rehidratadas (si son secas) y escaldadas durante 5 minutos en agua hirviendo y posteriormente dejándolas enfriar.

Para los más arriesgados, os animo a que le pongáis una bolita pequeña del tamaño de una nuez, de sorbete o helado de piña, (a poder ser casero) y un poco de cebollino picado. La combinación dulce-salado está deliciosa!!!!

¿Y vosotros? ¿Habéis probado alguna vez el ajoblanco? ¿Cómo lo preparáis? ¿Tenéis algún truco especial que queráis compartir conmigo? Estaré encantada de leer vuestros comentarios!!!

Besos desde mi blog!!!

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1 comentario sobre «Ajoblanco con shiitake: una sopa fría #macrobiótica»

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