La prevención y tratamiento de las varices pasa desde un cambio en la alimentación y en nuestro hábito de vida, (alimentación, ejercicio y hábitos) hasta el uso de las últimas técnicas médicas (ya hablaré de este último punto en otro post).

Pero comenzando con unos pequeños cambios en vuestro estilo de vida, ya podréis mejorar vuestra salud vascular y de las piernas y varices. Veamos

Cambio de dieta: Beber mucha agua, reducir la sal en las comidas y el alcohol, incluir la fibra en las comidas son unas medidas fáciles para mejorar nuestra salud vascular

Actividad física: Incorporar el ejercicio físico a nuestra rutina diaria. Andar y realizar deportes como la natación o la bicicleta nos ayudarán a activar el sistema circulatorio.

Nuevos hábitos: Evitar el empleo de prendas de ropa ajustada que dificulte el retorno venoso y utilizar un tacón máximo de 3 a 4 cm. Evitar la exposición de las piernas al sol en horas punta y mantener los pies en alto siempre que sea posible. También es de ayuda para mejorar la circulación efectuar duchas de agua fría ascendentes (evitar los baños de agua caliente) y masajear las piernas con crema hidratante desde el tobillo hasta el muslo.

La ingesta de alimentos que desfavorezcan la circulación de la sangre y dilaten los vasos sanguíneos puede producir un efecto contrario aumentando la pesadez de las piernas y la aparición de las venas varicosas.

Por ejemplo el sodio potencia la retención de líquidos, algo que puede contribuir al incremento del volumen de la sangre y podría llegar a generar más edemas e hinchazón en las piernas. ¿Qué alimentos contienen sodio? La sal, por ejemplo, por tanto debemos limitar su consumo. Los alimentos procesados, también, contienen un alto contenido de sodio; por lo que se recomienda consumir alimentos frescos y naturales.

¿Qué otros alimentos debemos limitar o incluso eliminar de nuestras dietas? Vamos a ver:

 

Quesos curados y semicurados

Mantequilla, nata, lácteos enteros

Embutidos

Conservas

Patés, sobrasada, salchichas…

Aceitunas y encurtidos.

Frutos secos salados.

Patatas fritas, snacks y otras frituras.

Pan y galletas.

Grasas saturadas: representadas en la bollería industrial y alimentos precocinados.

Comidas picantes.

Alcohol y café.

Mayonesa, “kétchup” y salsas comerciales.

Dulces y azúcar.

Yema de huevo.

Por el contrario, se recomienda comer alimentos frescos de temporada, como verduras, frutas, cereales integrales de grano entero (a poder ser que NO sean de trigo), legumbres, semillas, infusiones y beber mucha agua. No valen las aguas edulcoradas con sabor. Aunque no tengan calorías, ya os aseguro que llevan mucho componente químico. Si el agua clara os aburre, podéis tomarla con un chorrito de jugo de limón y unas hojas de menta. Preparáis un litro de esta bebida refrescante y la conserváis en la nevera, bebiéndola durante todo el día.

Si hace frío y no os apetece agua fresca, podéis optar por las infusiones con té verde o té rojo. O bien caldos con puerros y otras verduras diuréticas (pero sin añadir sal).

Cuidad vuestra alimentación y estaréis cuidando vuestras piernas, vuestra vida y vuestra salud.

Continuará

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