Aprovechando las maravillosas frutas del verano mi propuesta para hoy son unas mascarillas caseras hechas a base de fruta madura. (Podéis aprovechar las piezas que ya están demasiado maduras o poco apetecibles para su consumo).

Las mascarillas de fruta son excelentes para nutrir, hidratar y embellecer el cutis. La preparación de las mismas es muy fácil, simplemente tenéis que echar mano en vuestra cocina y escoger la fruta que esté muy (o suficientemente) madurita.

Podéis preparar una “mascarilla de macedonia” (así es como la llamamos en casa), combinando varias frutas o bien elegir una sola. Lo que os vaya mejor. Así de fácil.  En este caso, las mascarillas realizadas a base de frutas frescas están indicadas para todos los tipos de piel, (normal, seca, sensible, grasa o mixta).

Una vez hayáis elegido la fruta base para vuestra mascarilla, lavadla bien y peladla, poned la pulpa en un bol pequeño y trituradla bien con un tenedor.

Si queréis hacer una base más espesa, podéis añadir una cucharada de avena o germen de trigo.

Para aquellos que tengáis la piel muy seca o queráis preparar una mascarilla “super-nutritiva” y emoliente, podéis añadir una cucharada de aceite de almendras u oliva (pero, !ojo! si tenéis la piel grasa mejor abstenerse de esta opción).

Los que tengáis la piel grasa y queráis preparar una mascarilla astringente, podéis añadir una cucharada de licor blanco, tipo vodka.

Y para todos los demás, y/o si tenéis la piel sensible, mixta y/o normal, podéis aplicaros la fruta sola o con una cucharada de avena o germen de trigo, ya que además de espesar la mezcla, aportará más nutrientes al cutis.

Las frutas más usadas para preparar mascarillas caseras son:

Manzana, kiwi,  plátano, fresas, cerezas, higos, pera, papaya, piña, melón, melocotón (ideal para pieles sensibles mezclado con aceite de almendra), etc..

Siempre debéis aplicar la mascarilla sobre la piel bien limpia (a poder ser con una exfoliación cutánea previa).

El tiempo aproximado de aplicación debe ser como máximo de 15 minutos.

Durante ese tiempo, podéis cubrir vuestros ojos con unas rodajas de fruta para desinflamarlos y potenciar los efectos refrescantes de la fruta.

Es conveniente retirar la mascarilla con abundante agua tibia, y a poder ser con la ayuda de una toalla húmeda para acabar de retirar los restos de fruta.

Mientras la mascarilla surge su efecto, podéis aprovechar para tumbaros y relajaros en el sofá. Si os apetece podéis poner música clásica o new age de fondo y quemar una barrita de incienso. Será vuestro “momento reparador” y de relax del día!! Ya me explicaréis los resultados!!!

¿Y vosotros? ¿Os animáis a haceros una mascarilla a base de fruta? Estaré encantada de leer vuestros comentarios!!!

Besos desde mi blog!!!

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