La manzanilla o camomila es una hierba aromática muy conocida y utilizada desde hace siglos con fines medicinales, habitualmente para aliviar dolencias relacionadas con el estómago y la digestión, así como para ayudar a un hígado “cansado” e intestinos, sobre todo en problemas de gases o flatulencias… Pero no solamente tiene esa función principal.

Sus infusiones son empleadas como bebida, (por placer, o como calmante digestivo mayoritariamente) o bien para aplicar la infusión en compresas sobre la piel, (como calmante y antiinflamatorio eficaz para pieles sensibles e irritadas), como tónico para el cuero cabelludo y cabello (ideal para rubias) e incluso para usarlas como enjuague bucal (atención a aftas y gingivitis).

Como he comentado antes, la manzanilla se puede tomar en infusión, y entre otras maneras, en extracto estandarizado de flor/hoja, (cápsulas). En homeopatía también se utiliza la planta de la manzanilla en flor para algunos tratamientos contra el dolor, o bien para ser aplicada mediante compresas o a modo de tónico directamente sobre piel, cabello e incluso para ser usada como enjuague bucal. Sí, la infusión de manzanilla puede dar mucho “juego”.

Los principios activos de la manzanilla son los flavonoides, aceites volátiles y los fenoles. Algunas de las propiedades más destacadas de la manzanilla (a parte de su función digestiva) son las siguientes:

Ayuda a la función intestinal  Los aceites volátiles encontrados en la manzanilla relajan los músculos del estómago, mejoran la perístasis digestiva y ayudan a la función intestinal en general, (como por ejemplo en digestiones pesadas, dispepsias y gastritis).

Ayuda a bajar los niveles de colesterol:  Gracias a su contenido en colina que favorece la eliminación de las grasas de la sangre.

Actúa como antiespasmódico: La manzanilla inhibe los espasmos musculares a través de su influencia sobre el sistema nervioso, esta acción tiene especial importancia en el tracto digestivo (en casos de gases o aerofagia y el síndrome de colon irritable).

Es sedante: La manzanilla posee un efecto calmante sobre el sistema nervioso. Esto se pone de manifiesto mediante un efecto sedante y puede ser utilizado en términos generales para reducir la tensión nerviosa y el estrés. (Ideal como infusión después de cenar o antes de acostarse, para ayudar a conciliar el sueño).

Función analgésica: La actividad analgésica descrita de la manzanilla parece llevarse a cabo a través de la acción local de aceites volátiles que actúan sobre la liberación de prostaglandinas. (por ejemplo, en síndrome Pre menstrual)

Alivia los síntomas del Síndrome Pre-menstrual: Además de lo comentado anteriormente, puede ayudar los dolores, así como los espasmos que se pueden dar en los días anteriores a la menstruación.

Pero eso no es todo.  Para su uso externo, la infusión de manzanilla, suele utilizarse para hacer baños en los ojos afectados por conjuntivitis.

Puede utilizarse para tratar infecciones en la garganta, irritaciones en la boca, mediante gárgaras.

En compresas mojadas, o bien aplicada como loción tónica directamente sobre la piel, la infusión de manzanilla alivia rápidamente las pieles sensibles, irritadas por el sol, así como para reparar algunas de las afecciones de la piel como puede ser el acné, dermatitis, orzuelos…

Utilizada en el último enjuagado después de lavarnos el cabello, ayuda a mantener el rubio natural, y a dar unos reflejos dorados y brillos naturales sobre el cabello.

¿Y vosotros? ¿Soléis tener manzanilla en casa? ¿La tomáis en infusión habitualmente? ¿la utilizáis para otras cosas? Estaré encantada de leer vuestros comentarios!!!

Besos desde mi blog!!!

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