Cromo, un mineral para regular los niveles de azúcar y fortalecer la músculatura
Debido a la falta de tiempo, las prisas, el trabajo, los niños, la casa…. Muchas personas no dedican el tiempo que se merece a su cuerpo, y por lo tanto tampoco le dedican mucho tiempo al entrenamiento físico, llegando a caer en el tópico de tener el cuerpo “fofo” u oxidado.
Una de las maneras más efectivas de poner remedio a eso, es buscar un espacio en nuestra agenda diaria para dedicar, sí o sí algo de tiempo para el ejercicio. Lo ideal sería practicar algún deporte, ya sea correr, nadar, bailar, hacer Pilates o hasta practicar yoga, para así llegar a descubrir las maravillas que el ejercicio puede regalarnos, pero ¡ojo! no esperéis cambiar vuestro cuerpo en dos meses: el entrenamiento, la constancia y la fuerza de voluntad, obrarán la transformación en el tiempo.
En cualquier caso, sea cual sea la frecuencia deportiva que se dedique, una alimentación adecuada ayudará a mejorar y facilitar los resultados obtenidos. Uno de los micronutrientes que trabaja la fortaleza muscular y puede ayudar es el cromo.
Comida y emociones. Alimentos y ansiedad
La ansiedad que genera el estrés, la monotonía de una vida cotidiana, las frustraciones o hasta la propia gratificación de los logros alcanzados, lleva a muchas personas a comer, para así calmar dicha sensación.
Es cierto que la comida alivia, pero cuando las tensiones de la vida llevan a un ataque de ansiedad, no es recomendable que la comida consumida produzca más ansiedad.
¿Por qué ocurre esto? Hay un estrecho vínculo entre la comida y las emociones. De hecho, la ansiedad tiene ciertas manifestaciones físicas en el organismo que podrían explicar la mayor necesidad de comer.
Con la ansiedad, crecen los niveles de adrenalina. Dicho aumento, reduce la capacidad para el autocontrol, lo que os puede hacer más susceptibles de seguir comportamientos malsanos como fumar más o comer demasiado. La serotonina, un neurotransmisor cerebral relacionado con el ánimo, participa en el control del apetito. Los bajos niveles de la misma se relacionan con una mayor ansiedad por comer, sobre todo, dulces. Y ahí empieza el problema….
Mascarillas de belleza a base de plátano, miel, avena y yogur.
Una vez más vuelvo a referirme a las magníficas propiedades de la fruta fresca como base de mascarillas caseras para embellecer la piel. En este post le ha tocado el turno al riquísimo plátano y/o banana. Las mascarillas para la piel no es solo cosa de “chicas” por lo que animo al personal masculino a probar alguna de las siguientes “recetas”:
La mascarilla casera con plátano es perfecta para mejorar la textura y el tono de la piel. Gracias a su contenido en antioxidantes y nutrientes, además puede ser un buen remedio natural para reafirmar, mejorar las arrugas y rejuvenecer la piel (efecto flash).
Una mascarilla de plátano sencilla, efectiva y para todos los tipos de piel, normal, seca, grasa y/o sensible, consiste simplemente en aplastar la pulpa de medio plátano maduro y aplicarla sobre la cara durante quince minutos. Pasado el tiempo, se retira y enjuaga la cara con agua templada.
Si queréis hacer una mascarilla más intensiva podéis elegir en función de vuestro tipo de piel:
Sal de mesa, común o refinada vs sal marina o sin refinar
Cuando hablamos de sal, rápidamente nos viene a la cabeza la sal de mesa o sal común.
¿Todavía pensáis que sazonar los alimentos es perjudicial? Sí, en parte tenéis razón. La sal de mesa a la que estamos acostumbrados (la que venden en los supermercados) no es beneficiosa para la salud. Pero esta sal no tiene nada que ver con la sal de mar, o sal marina natural sin refinar (que suele venderse en tiendas de dietética o de alimentación natural y/o especializada).
La sal de mar (o sal marina) sin refinar proporciona al organismo, dos importantes minerales: sodio y cloruro. El cuerpo es incapaz de producir estos minerales por su cuenta. Además de ello, es rica en otros más de treinta minerales entre los que cabe destacar su contenido en magnesio, calcio y potasio.
Al contrario que la sal refinada, la sal marina natural ayuda a regular la cantidad de líquido en el organismo. Pero eso no es todo:
Sedentarismo y sobrepeso: ¿Exceso de alimentos y falta de ejercicio físico?
El exceso de alimentos y la falta de ejercicio físico son unas de las principales causas de la obesidad o sobrepeso, ya que se ingieren más calorías de las que se gastan.
El estilo de vida moderno ha convertido al sedentarismo casi en un hábito. Tareas en las que apenas se requiere esfuerzo físico, videojuegos y ordenadores, hacen que nuestras necesidades energéticas se reduzcan en valores que van de las 500 a las 1.000 calorías diarias. A pesar de ello, si la cantidad de comida que se ingiere no se reduce en la misma proporción, la tendencia al sobrepeso está casi asegurada.
El ejercicio bien planificado es muy saludable y contribuye a regular el peso corporal. Además, es un elemento fundamental para toda estrategia que tenga como objetivo la reducción de peso. Por ello, solamente desarrollando una actividad física habitualmente podremos afrontar el sedentarismo.
A parte del ejercicio físico, ¿Qué más podemos hacer frente a la obesidad y los múltiples factores que la favorecen? Las conductas que pueden resultar más efectivas en cada uno de los siguientes casos son:
La bromelina de la piña, una ayuda para evitar la celulitis y adelgazar
La piña es una deliciosa, jugosa, aromática y apetecible fruta, muy apreciada tanto por adultos como niños. (Es una de mis frutas favoritas!!). Como se cultiva en diferentes partes del mundo, es posible encontrar esta fruta tropical en el mercado a lo largo de todo el año (y normalmente a un precio accesible).
Es muy rica en agua, (constituye aproximadamente el 85 % de su peso) y baja en calorías (55 por 100 gramos aproximadamente), por lo que la convierte en un alimento con un valor energético muy bajo, estando indicada para personas con problemas de exceso de peso o que estén sometidas a algún régimen de adelgazamiento.
Contiene alrededor de un 11% de hidratos de carbono, la mayor parte de los cuales son azúcares (sacarosa y fructosa, principalmente) de asimilación rápida. Apenas contiene grasa, (0,2 gr. Por 100 gramos), ni proteínas, (0,4 gramos por 100 g de piña). Es rica en vitaminas, principalmente en vitamina C, y en menor cantidad en vitamina B1, B6 y ácido fólico. En cuanto a minerales, contiene potasio, magnesio, cobre y manganeso, en cantidades nada despreciables, por lo que se considera una fruta muy nutritiva y saludable.
Entre sus componentes no nutritivos, la piña contiene bromelina, una enzima similar a las enzimas digestivas que ayuda a digerir las proteínas.
Las estrías, un problema en la piel que afecta a jóvenes y adultos
¿Cuántos de vosotras tiene estrías en la piel? Sinceramente, muy pocas personas, sobretodo las mujeres, nos libramos de sufrir este problema (que a veces puede llegar a ser muy molesto y antiestético) alguna vez en la vida. ¿Pero? ¿Qué son las estrías y por qué se producen?
Las estrías son unas cicatrices planas que aparecen cuando la piel sufre cambios demasiado bruscos o se afina debido al efecto de algunos fármacos o procesos hormonales. Las víctimas más comunes de estas antiestéticas marcas son: las mujeres que han sido madres, enfermos tratados con corticoides, adolescentes que se encuentran en pleno proceso de cambio hormonal o personas que han perdido o ganado importantes cantidades de peso en poco tiempo.
El betacaroteno, la zanahoria, el bronceado y la pro-vitamina A
El betacaroteno se considera uno de los elementos percursores de la vitamina A más importantes, por eso también se le conoce como pro-vitamina A. Gracias a este pigmento natural liposoluble (que se disuelve en grasa) de colores muy vivos, amarillentos y rojizos, el hígado y el intestino delgado son capaces de generar vitamina A, nutriente esencial para nuestro organismo.
Una dieta rica en betacarotenos favorece el bronceado y la zanahoria lo posee en grandes cantidades (es uno de sus mayores exponentes), o sea que no olvidéis poner un poquito de zanahoria cruda en vuestras ensaladas diarias!!
El betacaroteno no sólo es capaz de ayudar a nuestra piel a broncearse y protegerla de la influencia negativa del sol, también ayuda a proteger nuestro organismo de algunos tipos de cáncer gracias a sus virtudes antioxidantes, debido a que ayuda a proteger a las células para que no sufran los daños de los radicales libres.
Mascarillas faciales, tratamientos de choque intensivos para la piel
Con caviar, con chocolate… para pieles envejecidas, para problemas de couperosis, para paliar los efectos del frío o simplemente para hidratar o como efecto “flash”, las mascarillas son tratamientos de choque intensivos para tratar algún signo de la piel: pieles grasas, pieles fotoenvejecidas, pieles sensibles, pieles flácidas….
Al estar varios minutos en contacto con la piel los activos penetran mejor y se consiguen mejores resultados estéticos. Para saber la frecuencia de su uso siempre ha de hacerse un diagnóstico personalizado en función de la piel del paciente y de lo que se le desee corregir. En una piel envejecida por ejemplo aplicaríamos la mascarilla dos veces por semana. En pieles muy grasas en cambio tres veces.
Las mascarillas actúan haciendo subir la temperatura de la piel con lo que consiguen aumentar de este modo su permeabilidad a los principios activos de cada una.
Arándanos rojos contra la cistitis y otras bacterias en el organismo
Cada vez más popularizados gracias a sus valores nutritivos y por sus propiedades saludables, los arándanos rojos contienen materiales vegetales secundarios (flavonoides tanino) que disponen de una capacidad única que los hacen excepcionales: evitan que las bacterias se fijen a la membrana mucosa.
El efecto antiadherente de las proantocianidinas ó PAC (este es su nombre) hace que las bacterias E. Coli fluyan con la orina, evitando así inflamaciones en la vejiga o los riñones.
Utilizar estas bayas rojas como remedio casero para prevenir la cistitis ya no es un secreto (por ejemplo N+S Cispreven de los laboratorios Cinfa ) . Además de las vías urinarias, los arándanos rojos también pueden proteger otras partes del cuerpo de infecciones bacterianas:

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