De sobras es sabido que una buena aportación diaria de fruta y vegetales frescos es necesaria para mantener una dieta sana y equilibrada, y lo ideal son cinco raciones diarias.

Beber fruta en forma de zumo, licuado o batido es una de las formas más fáciles de asegurarse una alimentación sana y rica en vitaminas (y más en verano cuando apetece beber y beber). La fruta fresca aporta una enorme cantidad de vitaminas, minerales y fibra, pero ¡ojo! solamente si se toma en batido, ya que la batidora no separa la fibra o pulpa de la fruta, mientras que la licuadora pierde gran parte de su fibra en el proceso de licuación. Visto, lo visto, y sin lugar a dudas, me quedo con la batidora. La fibra de la fruta es esencial para el organismo.

En cuanto a los zumos envasados, por mucho que nos digan que provienen de fruta exprimida, o peor todavía “concentrado de zumo de naranja exprimida”, no tienen nada que ver con los zumos recién preparados en casa (Me refiero sobre todo a los cítricos).

Después de tener claro que lo mejor es tomar los zumos naturales recién hechos, (evitando los zumos envasados),  ya que éstos pierden al poco rato sus vitaminas y minerales, debido a que al estar en contacto con el aire se inicia el proceso de oxidación. Por eso no es recomendable guardar en la nevera un zumo de naranja casero preparado para la toma siguiente (vigilad en los restaurantes y bares, ya que todavía hay algunos lugares en los que sirven el zumo de naranja “natural” preparado horas atrás). No, no es lo mismo que un zumo recién exprimido.

Insisto en puntualizar entre zumo y batido (o smothie), ya que a parte del zumo recién exprimido de naranja o cualquier otro cítrico, los zumos caseros preparados en licuadora pierden parte de sus nutrientes en el proceso de elaboración. En cambio, si optáis por la fruta batida, conservaréis todos los beneficios de la fruta incluyendo 100% su fibra original.

Los batidos de fruta (y o verduras) pueden prepararse con una base de zumo de naranja, de leche (o leche vegetal, de avena, soja, arroz, alpiste) o con un poco de agua, té o agua de coco (Sí, las combinaciones pueden ser infinitas). Es preferible optar por la base del zumo de naranja, aunque en función de la fruta elegida, la leche es un complemento delicioso (sobre todo para los niños). Si se quiere preparar una bebida todavía más nutritiva, se le puede añadir un puñadito de avena, muesli, nueces, sésamo, algas, et

Pero si o bien por falta de tiempo, espacio o lo que sea, teneéis que optar por zumos envasados (no hechos en casa), cuando vayáis al supermercado o tienda de alimentación a por ello, tened muy en cuenta que existe una gran variedad de zumos y no todos son igual de saludables (aunque a veces su etiquetado pueda engañarnos o despistarnos).

Pocos saben qué aporta cada zumo o qué significan los datos sobre su composición reflejados en el etiquetado. La llave para identificar si un zumo es más o menos saludable está en la composición y en el tratamiento previo a su comercialización. La información detallada sobre los contenidos nutricionales que aparece en el precinto desvela rápidamente la cantidad de fruta fresca y de azúcar que posee cada uno. Con esto, se ve claramente que no todos los zumos son iguales. Hay una clara y fácil manera de identificar cada uno de los zumos según el tipo de producto.

A continuación, vamos a presentar los distintos tipos de zumos en función del porcentaje de fruta y tratamientos que se les realiza. O, lo que es lo mismo, desde los menos naturales hasta el más natural: el zumo directamente exprimido de la naranja (por ser el más habitual en hogares y restauración). Veamos:

Refrescos a base de zumo natural. Son bebidas consideradas más como refrescos que como zumo de frutas ya que contienen gas y un porcentaje de zumo de fruta que apenas llega al 10%.

Zumos de frutas con leche. Estos zumos son muy populares y consisten en mezclar las propiedades del jugo de zumo de naranja con las de la leche. Lo que se obtiene con éstos no es el equivalente a tomar los nutrientes de un zumo y un vaso de leche ya que la mayoría se elaboran con néctar y, por tanto, la cantidad de fruta real que llevan es baja.

Néctar de frutas. Compuesto por el zumo de frutas, más la adición de agua y azúcar. Mantiene una buena base de zumo de naranja natural, entre el 45-50%. No obstante, al contar con una cantidad elevada de azúcar, es considerado como el menos saludable a nivel nutricional.

Zumo a base de concentrado. Su proceso de elaboración comienza con el exprimido habitual y, seguidamente, se le realiza un tratamiento de evaporación para eliminar más del 80% de agua. Se consigue mantener altas las propiedades del zumo de naranja gracias a que este proceso de deshidratación se hace en condiciones de presiones altas. Más tarde, antes del envasado, se le añade agua y aromas para hacerlo más similar al jugo de naranja natural.

Smoothies. Elaborados con fruta troceada e ingredientes como verduras, leche, semillas o frutos secos. En este tipo de zumos, todas las propiedades de la fruta, al igual que con el zumo natural de naranja, son íntegras porque no contienen aditivos. (pero ojo, hablamos de smothies preparados al momento. No envasados)

Zumo exprimido 100%. Son los más semejantes al zumo natural. No reciben ningún tipo de proceso de conservación, aditivos o azúcares añadidos y sus propiedades nutricionales son altas. Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), son los zumos industriales más naturales. Para distinguirlos, son los zumos colocados en las neveras de los supermercados o comercios con contenido de la pulpa de la fruta en su interior.

Zumo natural. Identificado como el zumo meramente realizado a base de exprimir la naranja ya sea en nuestra propia casa o en un negocio de restauración. De esta manera, se conservan todas las propiedades y nutrientes de la fruta, tanto la aportación de fibra como sus propiedades diuréticas. Está más que comprobado que ayudan a adelgazar. En el momento de comprar naranjas para zumo, interesa conocer las variedades ya que hay unas que ofrecen mayor cantidad de jugo que otras.

En cuanto  a los momentos más recomendables del día para tomarse un zumo natural, para aprovechar al máximo el zumo natural, expertos en salud y medicina apoyan que se ha de tomar en ayunas para así disfrutar de toda su fibra. Si se desea reducir la oxidación celular, se debe incluir en almuerzos y meriendas. O si se desea mantener en un nivel adecuado la presión arterial, se debería beber después de realizar esfuerzo físico.

Por otro lado, los zumos naturales de naranja tienen un alto contenido en vitamina C y ésta ayuda a asimilar otros nutrientes como el hierro. Para conseguir esta propiedad de la naranja, el consumo de zumo debe ser continuado y junto a alimentos ricos en hierro como legumbres, mariscos, pescados o carnes rojas.

¿Y vosotros? ¿Soléis tomar fruta en verano? ¿Y zumos? ¿Los preparáis en casa o los compráis envasados? Estaré encantada de leer vuestros comentarios!

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