Con la llegada del calor, a la mínima que podemos, intentamos escaparnos a la playa, ya sea a diario (los que viven cerca de ella), o los fines de semana o bien para pasar las vacaciones de verano, vivamos o no en una ciudad con puerto.

El turismo de sol y playa continúa siendo el más elegido por las personas en verano, que consideran las zonas litorales el lugar más adecuado para disfrutar de sus vacaciones y desconectar de la rutina diaria tras un duro año de trabajo.

Aprovechando el tema, en este post os mostraremos los beneficios para vuestra salud (cuerpo y mente) del agua marina y las zonas de playa:

El agua de mar con la arena. Combinación ganadora: Mejora la circulación y es un exfoliante natural.  Una actividad tan sencilla como caminar por la orilla del mar mojándose levemente los pies ayuda a nuestra salud, aunque no seamos conscientes de ello, mejorando la circulación sanguínea y eliminando las impurezas de nuestros pies (además del efecto en reflexo-podología).

Además, caminar entre 45 minutos y una hora al día favorece el control del peso, es muy recomendable para quemar la grasa de los típicos excesos del verano (helados, horchatas, refrescos con azúcar) y permite ponerse en forma. (Si además paseamos concentrándonos en el sonido de las olas del mar, sintiendo la brisa y el aroma del mar, el beneficio se convertirá en mindfulness).

Aumenta la energía: después de un año en el que el estrés no ha desparecido de nuestras vidas, pasar unos días en la playa durmiendo más horas (no expuestos ante el sol sin protección o sin sombrilla, no vaya a ser que cojáis una insolación), hará que la ansiedad se convierta en algo del pasado gracias al poder revitalizador que tiene el sol. Volveremos el lunes con energía al trabajo y con capacidad para afrontar nuevos retos con garantías de éxito. Aunque hay que protegerse obligatoriamente de sus rayos con crema solar, éste nos ayuda a conciliar el sueño con facilidad, mejora nuestro estado de ánimo y mantiene fuertes los huesos ya que aporta vitamina D.

Mejora la respiración: el alto nivel de humedad que tienen las ciudades pequeñas o pueblos con playa (esto no incluye grandes urbes industriales con puerto marítimo de mercancías internacionales) beneficia a las personas que sufren problemas respiratorios al actuar como si fuera una terapia natural. Además, la brisa marina permite que se respire aire puro mientras nos encontramos de vacaciones en una zona costera, lo que favorece la descongestión que sufren las personas que viven en ciudades con altos niveles de contaminación porque el aire contiene pequeñas gotas de agua que hacen desaparecer las toxinas.

Relajarse: si tenemos una salud fuerte, éste es posiblemente el principal motivo por el que elegimos el turismo de sol y playa para disfrutar de las vacaciones. Durante unos días o semanas nos quitaremos el reloj de la muñeca y solo nos preocuparemos por el color de la bandera del mar para saber si podremos darnos un baño o no. El estrés provoca que busquemos destinos para relajarnos y el sonido de las olas contra las rocas ayuda en esta tarea para incrementar nuestro bienestar.

Pero tengáis o no la oportunidad de pasar un día, un fin de semana, un mes, o vivir en la costa, el principal consejo para todos consiste en apostar por un estilo de vida saludable en el que mantengáis una dieta equilibrada (ahora con sopas frías, gazpachos, ensaladas y frutas lo tenéis más fácil) y realicéis algo ejercicio para manteneros en forma (paseos, yoga, natación, baile, etc). Si además en estas fechas de calor intentáis desconectar de la rutina por completo, aunque sean unas horas (o mejor, días) volveréis al trabajo o a vuestras funciones diarias renovados por fuera y por dentro.

¿Y vosotros? ¿Soléis desconectando del trabajo? ¿Sois workaholics? ¿Preferís montaña a mar en vacaciones? Estaré encantada de leer vuestros comentarios!

Besos desde mi blog!

 

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